LA ELEGANCIA DEL PINGÜINO: Fiebre del Sábado Noche

martes, 26 de octubre de 2010

Fiebre del Sábado Noche

Estaba la otra noche tomando unas cervezas con unos amigos cuando captó mi atención la tele del bar: ¡una película de Steven Seagal! Como atraído de forma hipnótica por ese gigantón que despachaba hostias por doquier, ya no pude apartar la mirada en un buen rato. Y no es que no me interesara la conversación de mis amigos, pero es que pese a la idea general, el hombre cuando se lo propone puede hacer dos cosas a la vez (al menos si una de ellas es ver la tele).



Y os preguntaréis: ¿Hay algo más cutre que ver una película de Steven Seagal? Y la respuesta es clara: verla, sin sonido y saliendo de marcha.

Pero bueno, no hace falta el sonido para poder seguir los entresijos de este tipo de películas. De hecho, pude deducir facilmente que el protagonista era un policía de métodos políticamente incorrectos y con tendencia a la violencia, así como los malos eran unos gansters de poca monta con una facilidad asombrosa para ser noqueados pese a estar armados hasta los dientes. El escenario: Nueva York o Nueva Jersey, da lo mismo; los típicos barrios bajos de cualquier película de acción americana de los ochenta. Por supuesto, no faltó la escena en la que el bueno de Seagle entra solo en un bar y acaba reventando las cabezas de los parroquianos contra el billar. Por capullos. Tampoco faltó la presencia del compañero policía que, irremediablemente, es asesinado por los malos-malosos (en este caso era una mujer y además, de raza afroamericana, con lo que tenía todas las papeletas para espicharla) provocando la venganza del prota. Conclusión: Oscar al mejor guión original.

Con los años, para Seagal no fue suficiente con
matar a los malos y empezó a comérselos.
El tiempo ha tratado bastante mal a uno de los actores de acción más violentos de las últimas décadas, sobrepeso y acusación de violación inclusive. Y no solo a él, también a sus películas; vista una, vistas todas. Pero a los chavales que crecimos viendo a este tío repartir estopa nos da un poco igual su decadencia. Siempre nos quedaremos flipaos cuando pongan una peli suya en la tele. Porque Van Damme daba saltitos y hacía el espagat; el Equipo A te disparaba sin darte nunca; pero Steven Seagle era otra cosa: no le valía con noquearte; en el mismo segundo te rompía un brazo y te clavaba un cuchillo en la cabeza. El puto amo. Nunca fue mi héroe de acción preferido (si es que alguna vez he tenido alguno), pero siempre le agradeceré aquella película (de cuyo título no puedo acordarme) en la que una vigilante de la playa salía en tetas de una tarta. Gracias.

El motivo de que nos gustasen estas películas nunca me lo he llegado a explicar. Supongo que el crecer en los 80 y los 90 lleva, irremediablemente, a que te guste el cine de acción americano, por chungo que sea. Tantos años emitiendo los sábados por la mañana "Ranger de Texas" no puede ser bueno para la cabeza. Luego te haces adulto y te alejas de tu pasado, porque no farda nada decir que te flipabas viendo a Steven Seagal retorcer brazos y matar a terroristas. Pero el pasado está ahí y como el otro sábado por la noche, siempre vuelve. Y la verdad es que mola.

2 comentarios:

Jesse Custer dijo...

El pasado con el que crecimos no nos olvida nunca, ni nos deja escapar de sus garras, no hay mas que ver como aún siguen emitiendo estas películas los sábado por la noche, otro claro ejemplo son las nuevas versiones, como la película del Equipo A rodada este mismo año... jajaja.

Graden Steven!. Bridemos por él!.

Papá Pingüino dijo...

Reconozco que Steven Seagal no es el mejor recuerdo de mi pasado...pero está ahí. Si no hubiese sido por él, hora no sería la persona sensible que soy :)