LA ELEGANCIA DEL PINGÜINO
Una visión intrascendente del mundo
lunes, 26 de noviembre de 2012
miércoles, 11 de julio de 2012
Humor Absurdo 10.0.
-¡Hostia, un libro de nazis de Miliki!
-"El abuelo que saltó por la ventana y se largó". ¡Joder! ¡Cada vez lo tienen más jodido los que se dedican a poner títulos a los libros!
-Quiero un marca-pasos de esos de hologramas.
-Por favor, tiene que firmar aquí.
-¿En dónde firmo?
-En donde pone "firma".
-¿Tenéis pasa-palabras de publicidad?
-"Juego de Tronos" es como "El señor de los anillos" pero follando y cortando cabezas.
-Son 18,95.
-¿Cuánto cuesta?
-...
-Tiene el libro en la planta de arriba.
-¿Y por dónde se sube?
-...Por la escalera.
-Hola, ¿vendéis mochilas?
-"El abuelo que saltó por la ventana y se largó". ¡Joder! ¡Cada vez lo tienen más jodido los que se dedican a poner títulos a los libros!
-Quiero un marca-pasos de esos de hologramas.
-Por favor, tiene que firmar aquí.
-¿En dónde firmo?
-En donde pone "firma".
-¿Tenéis pasa-palabras de publicidad?
-"Juego de Tronos" es como "El señor de los anillos" pero follando y cortando cabezas.
-Son 18,95.
-¿Cuánto cuesta?
-...
-Tiene el libro en la planta de arriba.
-¿Y por dónde se sube?
-...Por la escalera.
-Hola, ¿vendéis mochilas?
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Érase una vez en una librería
miércoles, 23 de mayo de 2012
¿Quién quiere ser millonario (pudiendo tener una xata culona)?
Voy a tener una Xata. Para ser exactos una Xata Roxa Culona Asturiana de los valles. Está escrito en las estrellas, y todo el mundo sabe que lo que dicen unas bolas gigantes de fuego que flotan en el espacio exterior es incuestionable.
Una noche de la semana pasada unos amigos y yo nos hicimos con unas papeletas (cada uno la nuestra, evitando futuras trifulcas) para la rifa de una Xata. Estábamos tomando algo cuando nos las ofreció una chica alemana con un acento asturiano gracioso y una retórica convincente (no nos engañemos, a esas horas todo nos resultaba gracioso y convincente), y claro, vimos la ganga. ¿El sorteo dentro de cinco meses de una xata que (lógicamente) aún no nació? ¿CUÁNTO HAY QUE PONER? El 13 de octubre es el día, y acertar las cuatro últimas cifras de la Lotería Nacional el objetivo. Podemos.
Ya estoy pensando nombres. El primero que me vino a la cabeza fue Clarabella, como la novia de Goofy, pero como suena demasiado a vieja, y mi vaca, al menos durante sus primeros años de vida, será un animal rebosante de juventud, lo desestimé rápidamente. Hasta que tome una decisión en firma la llamaré cariñosamente Xata Roxa Culona Asturiana de los valles (y de todos los santos).
Como el sorteo es en octubre, supongo que hasta noviembre no podrá venir conmigo. Es decir, justo a tiempo para inaugurar la temporada de entrada libre de mascotas en la playa. No veo la hora de ir con Xata Roxa Culona Asturiana de los valles a la arena de San Lorenzo, y que socialice libremente con otros colegas animales mientras le tiro una pelotita y me la devuelve. Vaya emoción.
La xata se va a quedar conmigo, en mi casa, o mejor dicho, en el mismo edificio en el que vivo. Yo no tendría ningún problema en subirla, pero al darse la circunstancia de que comparto piso, y teniendo en cuenta que vivir conmigo ya conlleva alguna que otra rareza, la opción de instalarla en el salón (lo que me parece lo más natural y cómodo para ella) queda descartada por completo. Estudiadas todas las demás opciones, lo mejor sería atarla junto al ascensor, donde hay un espacio holgado para que un buen bóvido instale cómodamente sus posaderas. Además, estaría en un lugar privilegiado para saludar a mis vecinos nada más abrir la puerta. Muuuuuu. Y si quisiesen, podríamos usar sus cuernos como tendal comunitario. Evidentemente, el hecho de que mi edificio esté habitado por gárgolas octogenarias puede ser fuente de conflicto (es posible que las generaciones de antes no vean del todo bien cohabitar con una vaca. Rancios), pero intentaré hacerles ver las maravillas de convivir en pacífica armonía con una xata guapa, sana y limpia. Para este menester, lo primero que propondré será disponer de un biberón junto al ascensor (pagado con cargo a la comunidad, claro) con el que todos los vecinos le puedan dar de comer a diario durante los primeros meses. Esas cosas unen. En cuestión de tiempo los veremos a todos con camisetas que pongan I (L) XCRAdlv.
Que nadie lo dude: tengo pensado sacarla a pasear. Porque una vaca no es un animal para tenerlo encerrado todo el día en casa. Sería una crueldad. Pero nada de ir por ahí pegándole zurriagazos en el culo con un palo y gritándole sonidos ininteligibles tipo "uuuuuuuaaaaaa, chachachachachacha". De eso nada. Iremos en igualdad de condiciones; en paralelo (si lo ancho de la calle nos lo permite). A lo sumo, la llevaré con correa, por si le da por salir disparada detrás de una paloma. Un detalle a tener en cuenta es que la zona en la que vivo es una mezcla de señoronas y señorones de Gijón y modernillos-hipsters, así que para ganarme a los primeros le pondré un pañal con el que evitar posibles miradas clasistas de desprecio (como si ell@s no cagasen), y para hacerme caer simpáticos a los segundos le cortaré el flequillo rollo mod. No va a haber quién nos pare. Evitaré deliveradamente itinerarios de paseo en los que pasemos delante de carnicerías y charcuterías, por si la criatura me sale sensible y aprensiva, y procuraré también acercarla de vez en cuando hasta esa tienda en la que uno de sus congéneres baila de forma tan vergonzante en el escaparate. Será una lección vital para hacer de ella una vaca rockera. Tolón, tolón.
Y en cuanto llegue el buen tiempo, iremos a la Cuesta´l Cholo (al Lavaderu no, que es de chonis) para que tiemblen los guais que van con sus perrones devoradores de niños a tomar unas cañas al sol. En cuanto me vean aparecer con la xata, seré lo máximo. Y si su presencia supone alguna molestia en lo referente al espacio que ocupa (esta maldita sociedad siempre estigmatizando el sobrepeso) solicitaré el permiso para aparcar en zona azul por ser residente del barrio. Todo controlado.
Sí, lo sé. Éso que sentís ahora mismo se llama envidia. Porque ¿quién quiere ser millonario pudiendo tener una xata culona?
Una noche de la semana pasada unos amigos y yo nos hicimos con unas papeletas (cada uno la nuestra, evitando futuras trifulcas) para la rifa de una Xata. Estábamos tomando algo cuando nos las ofreció una chica alemana con un acento asturiano gracioso y una retórica convincente (no nos engañemos, a esas horas todo nos resultaba gracioso y convincente), y claro, vimos la ganga. ¿El sorteo dentro de cinco meses de una xata que (lógicamente) aún no nació? ¿CUÁNTO HAY QUE PONER? El 13 de octubre es el día, y acertar las cuatro últimas cifras de la Lotería Nacional el objetivo. Podemos.Ya estoy pensando nombres. El primero que me vino a la cabeza fue Clarabella, como la novia de Goofy, pero como suena demasiado a vieja, y mi vaca, al menos durante sus primeros años de vida, será un animal rebosante de juventud, lo desestimé rápidamente. Hasta que tome una decisión en firma la llamaré cariñosamente Xata Roxa Culona Asturiana de los valles (y de todos los santos).
Como el sorteo es en octubre, supongo que hasta noviembre no podrá venir conmigo. Es decir, justo a tiempo para inaugurar la temporada de entrada libre de mascotas en la playa. No veo la hora de ir con Xata Roxa Culona Asturiana de los valles a la arena de San Lorenzo, y que socialice libremente con otros colegas animales mientras le tiro una pelotita y me la devuelve. Vaya emoción.
La xata se va a quedar conmigo, en mi casa, o mejor dicho, en el mismo edificio en el que vivo. Yo no tendría ningún problema en subirla, pero al darse la circunstancia de que comparto piso, y teniendo en cuenta que vivir conmigo ya conlleva alguna que otra rareza, la opción de instalarla en el salón (lo que me parece lo más natural y cómodo para ella) queda descartada por completo. Estudiadas todas las demás opciones, lo mejor sería atarla junto al ascensor, donde hay un espacio holgado para que un buen bóvido instale cómodamente sus posaderas. Además, estaría en un lugar privilegiado para saludar a mis vecinos nada más abrir la puerta. Muuuuuu. Y si quisiesen, podríamos usar sus cuernos como tendal comunitario. Evidentemente, el hecho de que mi edificio esté habitado por gárgolas octogenarias puede ser fuente de conflicto (es posible que las generaciones de antes no vean del todo bien cohabitar con una vaca. Rancios), pero intentaré hacerles ver las maravillas de convivir en pacífica armonía con una xata guapa, sana y limpia. Para este menester, lo primero que propondré será disponer de un biberón junto al ascensor (pagado con cargo a la comunidad, claro) con el que todos los vecinos le puedan dar de comer a diario durante los primeros meses. Esas cosas unen. En cuestión de tiempo los veremos a todos con camisetas que pongan I (L) XCRAdlv.
Que nadie lo dude: tengo pensado sacarla a pasear. Porque una vaca no es un animal para tenerlo encerrado todo el día en casa. Sería una crueldad. Pero nada de ir por ahí pegándole zurriagazos en el culo con un palo y gritándole sonidos ininteligibles tipo "uuuuuuuaaaaaa, chachachachachacha". De eso nada. Iremos en igualdad de condiciones; en paralelo (si lo ancho de la calle nos lo permite). A lo sumo, la llevaré con correa, por si le da por salir disparada detrás de una paloma. Un detalle a tener en cuenta es que la zona en la que vivo es una mezcla de señoronas y señorones de Gijón y modernillos-hipsters, así que para ganarme a los primeros le pondré un pañal con el que evitar posibles miradas clasistas de desprecio (como si ell@s no cagasen), y para hacerme caer simpáticos a los segundos le cortaré el flequillo rollo mod. No va a haber quién nos pare. Evitaré deliveradamente itinerarios de paseo en los que pasemos delante de carnicerías y charcuterías, por si la criatura me sale sensible y aprensiva, y procuraré también acercarla de vez en cuando hasta esa tienda en la que uno de sus congéneres baila de forma tan vergonzante en el escaparate. Será una lección vital para hacer de ella una vaca rockera. Tolón, tolón.
Y en cuanto llegue el buen tiempo, iremos a la Cuesta´l Cholo (al Lavaderu no, que es de chonis) para que tiemblen los guais que van con sus perrones devoradores de niños a tomar unas cañas al sol. En cuanto me vean aparecer con la xata, seré lo máximo. Y si su presencia supone alguna molestia en lo referente al espacio que ocupa (esta maldita sociedad siempre estigmatizando el sobrepeso) solicitaré el permiso para aparcar en zona azul por ser residente del barrio. Todo controlado.
Sí, lo sé. Éso que sentís ahora mismo se llama envidia. Porque ¿quién quiere ser millonario pudiendo tener una xata culona?
sábado, 17 de marzo de 2012
Humor Absurdo 9.0.
-Hola, quiero reservar un ejemplar de la segunda parte de Canción de Hielo y Fuego: "Choque de trenes".
-¿Tenéis "Cometas en el cielo"?
-¿Formato grande o bolsillo?
-Mediano
-¿Se ha publicado "Hunger Games" en castellano?
-Sí, mire, aquí lo tiene.
Gesto de asombro.
-¿Lo tradujeron como "Los juegos del hambre"?
-Busco "El club de la lucha" de Palahniuk.
-Aquí tiene.
-¿Esta es la novela, "novela"?
Se acerca un hombre con cara de loco.
-¿Tienen libros de zoofilia?
-Creo que no. Pregunte arriba.
-¿Pero tú sabes lo que es la zoofilia?
-Pregunte arriba.
Al rato vuelve.
-Perdone, es que su compañera me ha mandado a la sección de animales.
¿Y no miró en enfermedades mentales?
-Hola, quizás me interese trabajar con ustedes.
-Éste libro está muy bien. La autora es la mujer de Paul Auster.
-Ah, sí, Sharon Stone, a la que mató Charles Manson.
-...
-Madre...vaya desgracia. Estaben chiflados ésos.
-No, no. Paul Auster, no Pol-anski.
-Ah, bueno... me lo llevo igual. Ya puede estar bien guapín, o vengo y te arranco una oreja.
-Son 18,90.
-Aquí tiene.
-Muchas gracias.
-¿Qué pasa que no envolvéis para regalo?
-Disculpe ¿cuánto mide este libro?
-No lo sé.
-¿Tiene por ahí una regla?
-¿Tenéis "Cometas en el cielo"?
-¿Formato grande o bolsillo?
-Mediano
-¿Se ha publicado "Hunger Games" en castellano?
-Sí, mire, aquí lo tiene.
Gesto de asombro.
-¿Lo tradujeron como "Los juegos del hambre"?
-Busco "El club de la lucha" de Palahniuk.
-Aquí tiene.
-¿Esta es la novela, "novela"?
Se acerca un hombre con cara de loco.
-¿Tienen libros de zoofilia?
-Creo que no. Pregunte arriba.
-¿Pero tú sabes lo que es la zoofilia?
-Pregunte arriba.
Al rato vuelve.
-Perdone, es que su compañera me ha mandado a la sección de animales.
¿Y no miró en enfermedades mentales?
-Hola, quizás me interese trabajar con ustedes.
-Éste libro está muy bien. La autora es la mujer de Paul Auster.
-Ah, sí, Sharon Stone, a la que mató Charles Manson.
-...
-Madre...vaya desgracia. Estaben chiflados ésos.
-No, no. Paul Auster, no Pol-anski.
-Ah, bueno... me lo llevo igual. Ya puede estar bien guapín, o vengo y te arranco una oreja.
-Son 18,90.
-Aquí tiene.
-Muchas gracias.
-¿Qué pasa que no envolvéis para regalo?
-Disculpe ¿cuánto mide este libro?
-No lo sé.
-¿Tiene por ahí una regla?
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Érase una vez en una librería
jueves, 23 de febrero de 2012
Serie Negra (XI): El observador.
Una gota de sudor le resbaló por la cara. Eran las dos de la tarde y Sócrates Zacarías se axfisiaba de calor. Norteña no era un lugar caluroso, ni siquiera en Agosto, pero lucir gabardina y sombrero bajo la solana del mediodía no ayudaba precisamente a una ventilación adecuada. Las formas son las formas, se decía siempre. Si quería ser un detective debía vestirse y comportarse como tal. Por eso le cambió el color a su coche. Porque no se podía tomar en serio a un detective en un Twingo rosa. Azul metalizado era otra historia.
Después de hablar con el Mercromino, Sócrates se había acercado hasta uno de los locales de Helios. Según la agenda de Belarmino Arnau, cada Viernes a la hora de comer, el mafioso se reunía en ese sitio con sus socios para tratar asuntos de diversa índole. La visita aquella mañana del chino a la oficina había convencido a Sócrates de que Helios estaba metido en el asunto, y pensaba hacerle cantar. Pero, ¿quién era Helios? Helios Gurruchaga era el gangster por excelencia de Norteña, un empresario de la noche que había hecho fortuna trapicheando en sus bares y restaurantes. Tenía importantes contactos en el ayuntamiento, así que la policía normalmente hacía la vista gorda. No toda, por supuesto. El comisario Macario, habitual colaborador de Belarmino Arnau, le tenía en el punto de mira. Pero sin pruebas en su contra, y con el apoyo político que lo encubría, de momento Helios seguía siendo intocable.
Sócrates, agazapado detrás de un periódico con la discreción que había aprendido de los libros estudiados acerca de la CIA, se apostó delante del restaurante, en un banco, y comenzó la vigilancia. Llevaría allí sentado apenas cinco minutos, cuando le sorprendió un anciano a su lado.
-Caballero, ¿tiene fuego?
-Disculpe, no fumo.
-Oh, vaya... -dijo con tono de decepción el anciano. -Al verlo ahí plantado, con esa pinta de haber salido de una película de Humphrey Bogart, y espiando a través del periódico, pensé que sería usted una especie de detective. Y claro, todo detective que se precie fuma. Eso lo sabe todo el mundo.
-¿Cómo dice? -preguntó Sócrates desconcertado.
-Está usted espiando ese local de enfrente. Es evidente. -repuso el anciano con convicción.
-¿Perdón?
-Bueno, no hace falta ser Sherlock Holmes para suponer que si está leyendo un periódico con dos agujeros en medio, en realidad lo que le interesa es lo que se encuentra delante de usted.
Sócrates maldijo para sí mismo. En el futuro debería ser más cuidadoso con ese tipo de detalles. Intentó improvisar.
-Eh...bueno, en realidad estoy esperando a mi novia. Trabaja en ese local.
-Ajá...-asintió el anciano mirando hacia el cartel del local. - El Revienta Pelvis... Ya veo que es usted un hombre liberal.
Sócrates enrojeció.
-Es una pena -continuó el anciano. -Por un momento pensé que sería usted un detective investigando al dueño de ese bar.
-¿Por qué iba a hace eso? -dijo Sócrates fingiendo sorpresa.
-Oh, vamos, joven. ¿Me toma por tonto? ¿Se cree que es el primero que se ha plantado aquí delante a espiar a Helios Gurruchaga?
Sócrates no supo qué decir.
-Bueno, desde luego es el primero tan torpe como para hacer ese truquito de los agujeros en los periódicos. -continuó el viejo -Yo puedo ayudarle en su misión. Conozco una entrada oculta sin vigilancia por la que podría entrar al local si eso es lo que quiere.
-Por supuesto que querría. Sería de gran ayuda. -contestó el aprendiz de detective entusiasmado.
-Solo pondré una condición para ayudarle. Que me diga, con absoluta sinceridad, la naturaleza de sus sus intenciones con respecto a ese cretino de Helios.
-Oh, bueno, lo lamento pero eso es información confidencial.
-En ese caso... -dijo el anciano dándose la vuelta.
-Espere, espere. Mire, no conviene dar aire a este asunto. Es peligroso. Lo único que le puedo decir, y créame que es más de lo que debería, es que la vida de un hombre está en peligro. Y es Helios el responsable.
-Ajá...-asintió el viejo. -Suficiente. Acompáñeme.
El anciano, ayudado de su bastón, cruzó la calle con pasos cortos pero continuos y se dirigió al callejón paralelo al local. Atravesó un laberinto de callejuelas girando a derecha e izquierda sin un aparente rumbo, hasta que de repente, cuando Sócrates ya estaba convencido de que se habían perdido, se paró delante de una puerta, sacó una llave del bolso y la abrió invitándole a entrar. Una vez dentro, el anciano palpó la pared hasta dar con el interruptor de la luz, encendió y señaló hacia unas escaleras que había delante.
-Por ahí se sube, joven. Y tenga cuidado, este tugurio está lleno de seguridad. A estas horas encontrará a Helios en el comedor grande. Suele pasarse de sobremesa con sus amigotes hasta tarde.
-Muchas gracias, de verdad. Pero dígame una cosa: ¿Por qué tiene una llave de la puerta trasera?
-Disculpe, ¿no me he presentado? Soy Héctor Gurruchaga -dijo ofreciéndole la mano a Sócrates. -el padre de Helios.
(...)
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Folletín
jueves, 16 de febrero de 2012
Humor Absurdo 8.0.
-Busco un libro de un autor griego que se titula: "Con el culo al aire".
-¿Será "Con el agua al cuello"?
-¡Sí! Bueno, la idea era la misma.
-¿Tienes libros de chacras (mandalas)? Pero tibetanos, no hindúes.
-¿Esto cuesta 2,50?
-¿Qué pone la etiqueta?
-Pone "antes 5, ahora 2,50".
-...
-Me encanta el siglo XIX. Por eso me gustó mucho "La sombra del viento".
-Ando buscando el último libro de Arzalluz.
-¿El político?
-No, no. El cocinero.
-¿El cocinero? ¿Será Arzak?
-No, ¡mira! Es este libro que tenéis aquí expuesto.
"La comida de la familia", de Ferran Adriá.
-Perdone, ¿me enseña el DNI?
-¿Tienes libros de chacras (mandalas)? Pero tibetanos, no hindúes.
-Quiero el último libro de Eduardo Murcia.
-¿Eduardo Murcia? No me suena de nada...¿Sabe algo más? ¿Algún título?
-Es algo de amor, enamorarse, casarse...
-¿Federico Moccia?
-¿Eduardo Murcia? No me suena de nada...¿Sabe algo más? ¿Algún título?
-Es algo de amor, enamorarse, casarse...
-¿Federico Moccia?
-¡Ése!
-¿Esto cuesta 2,50?
-¿Qué pone la etiqueta?
-Pone "antes 5, ahora 2,50".
-...
-Me encanta el siglo XIX. Por eso me gustó mucho "La sombra del viento".
-Ando buscando el último libro de Arzalluz.
-¿El político?
-No, no. El cocinero.
-¿El cocinero? ¿Será Arzak?
-No, ¡mira! Es este libro que tenéis aquí expuesto.
"La comida de la familia", de Ferran Adriá.
-Perdone, ¿me enseña el DNI?
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Érase una vez en una librería
miércoles, 8 de febrero de 2012
El Paisanaje del Pingüino.
Hay dos chiflados en mi calle. La recorren día y noche, arriba y abajo. Es raro, porque nunca los he visto cruzarse, es como si se repartieran las aceras y las horas de paseo. Suben y bajan sin molestar a nadie. A uno lo llamamos “Conde Drácula” porque viste de negro y tiene ojeras. Es frecuente verle delante del espejo de la perfumería atusarse la ropa, ponerse guapo. Y si es tarde y no lo ves por la calle, lo encontrarás en el Burguer King (y no precisamente bebiendo sangre). El otro chiflado no tiene mote, al menos que yo conozca. Es el hijo de un hostelero de la calle. Tiene una especie de chinchón en la frente; una protuberancia que lo caracteriza. Hace unas semanas unos hijos de puta se cruzaron con él y le dieron una paliza. Por lo visto le pidieron fuego y no tenía. Y además era mongolín, claro.
Mi calle es pequeña pero está llena de vida. Un día me dijeron que tenía una historia fascinante, y aunque no llegaron a contármela, no me cuesta mucho fantasear sobre ella. En mi calle hay bares, una perfumería, un kiosko, una mercería (la cual sospecho que es una especie de tapadera de algo raro), una academia de inglés, una tienda de rollo indio que huele a incienso, una tienda de ropa de modernos, más bares, una tienda que vende no se qué cojones (telas, manteles o algo así), una tienda de comida para llevar, un estanco, una heladería, dos peluquerías, más bares, un locutorio, un restaurante, una empresa de diseño gráfico, una consultoría, una tienda de muebles, una floristería, una tienda de ropa hortera que acaba de cerrar (no me explico por qué), una tienda de ropa de bebés (victorianos), y más bares. Es increíble que una calle tan pequeña de para tanto. Pero es así. Y además no es difícil ver pasear a Nacho Vegas por ella.
Si bajas a la Plaza que hay al final de la calle, encontrarás varios personajes excepcionales en su singularidad. Por las mañanas, es fácil encontrarse con un viejo esquizofrénico que suele acompañarse de una cerveza de lata y que grita a enemigos dialécticos invisibles. Al principio acojona un poco, luego te ríes y al final acaba dando pena. La peña flipa cuando lo ve. Hay un vagabundo (posiblemente también esquizofrénico) que suele estar instalado delante de la librería. Digo vagabundo, pero duerme bajo techo, cobra una pensión e incluso tiene teléfono móvil. En verano anda por El Lavaderu, en donde acosa a jóvenes hippies. El resto del año protege la puerta de la librería, recibiendo a los visitantes con frases del estilo: ¿me da dinero para libros? Y es que en verdad lee libros. De hecho tiene una fijación especial por Herman Hesse. No es extraño que acompañe a alguna mujer hasta el interior de la librería y la recomiende encarecidamente comprar Sidharta, Demian o El lobo estepario, esgrimiendo argumentos de peso como que esos títulos “se te quedarán en el corazón como tú ya estás en el mío” o “cada vez que lo leas te acordarás de mí”. Es un romántico. A veces no le dan la medicación adecuada y lanza sus dardos de amor también a las empleadas de la librería. Tiene para todas.
En la misma plaza, hay un lugar especial para el arte y la música. Está el sudamericano que toca la guitarra (y la botella) y que repite siempre los mismos cuatro acordes (creo que son del “Wish you were here” de Pink Floyd) . Por ahí también andan varios artistas que practican la pintura con diversa suerte. A veces discuten entre ellos por el espacio que les corresponde y más de una vez alguno de ellos ha sido denunciado (posiblemente por uno de sus colegas) por vender su arte ilegalmente en la calle. Pero afortunadamente suelen salir indemnes. También está el tipo que toca el violín con amplificador. Hay quien dice que en realidad es una cinta lo que suena, pero yo creo que sí que toca de verdad, y si no me da igual. Es agradable ver (y escuchar) al tío hacer playback de violin.
Pese a que mi calle está llena de bares, no me los recorro todos. A decir verdad solo frecuento uno de forma regular: el mejor, el más molón. Es una especie de ONU etílica donde te reúnes con gente maja de todas las partes del mundo e incluso a veces, entre caña y cañón, hablas inglés a little bit. Hay gente maravillosa que para por ahí, y también hay especímenes humanos de la más diversa índole. Hay una señora mayor de pelo blanco que bebe hasta altas horas de la noche y se queda mirando fijamente un punto indeterminado de la pared durante un tiempo inquietantemente largo, hasta que de repente se levanta, se despide, y a veces te proporciona gratuitos consejos amatorios. Pero la palma se la lleva una chica joven a la que apodamos "Creepy", y que tiene la desconcertante costumbre de establecer un excesivo contacto físico con el sexo masculino. Si la Creepy no te ha tocado el culo no eres nadie. Yo tengo el dudoso privilegio de haber sido piropeado por ella con la sugerente frase: "¿quién se va a comer este muslo?", todo esto previo tocamiento a la mencionada parte de mi anatomía. Me reiría, pero me dio miedo.
Pese a que mi calle está llena de bares, no me los recorro todos. A decir verdad solo frecuento uno de forma regular: el mejor, el más molón. Es una especie de ONU etílica donde te reúnes con gente maja de todas las partes del mundo e incluso a veces, entre caña y cañón, hablas inglés a little bit. Hay gente maravillosa que para por ahí, y también hay especímenes humanos de la más diversa índole. Hay una señora mayor de pelo blanco que bebe hasta altas horas de la noche y se queda mirando fijamente un punto indeterminado de la pared durante un tiempo inquietantemente largo, hasta que de repente se levanta, se despide, y a veces te proporciona gratuitos consejos amatorios. Pero la palma se la lleva una chica joven a la que apodamos "Creepy", y que tiene la desconcertante costumbre de establecer un excesivo contacto físico con el sexo masculino. Si la Creepy no te ha tocado el culo no eres nadie. Yo tengo el dudoso privilegio de haber sido piropeado por ella con la sugerente frase: "¿quién se va a comer este muslo?", todo esto previo tocamiento a la mencionada parte de mi anatomía. Me reiría, pero me dio miedo.
Si te levantas a altas horas de la noche (¿quién sabe por qué ibas a hacerlo?), abres el portal y la calle parece salida de una obra de George A. Romero: decenas de Walking dead se arrastran y deambulan con la vista perdida y el paso inestable hacia sus casas respectivas, los baretos que aún no estan cerrados o los diversos "matafames" del barrio. Es una escena inquietante a la par que enriquecedora para el espíritu (aunque tu sepas que alguna vez también has sido uno de esos muertos vivientes).
Mi calle está llena de historias, como todas, pero éstas, para lo bueno y para lo malo, ya forman parte de mí. Son el paisanaje del pingüino.
Mi calle está llena de historias, como todas, pero éstas, para lo bueno y para lo malo, ya forman parte de mí. Son el paisanaje del pingüino.
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