LA ELEGANCIA DEL PINGÜINO: Serie Negra (III): Belarmino Arnau.

viernes, 11 de septiembre de 2009

Serie Negra (III): Belarmino Arnau.



Belarmino Arnau. Si vosotros hubieseis escuchado la mitad de las historias que yo he escuchado de él, y lo que yo he escuchado no es ni la mitad de lo que habría que escuchar…

Arnau era el detective privado más importante de Norteña. Cuando la policía se encontraba en apuros, siempre acudían a él (como Batman en Gothan City, pero sin señales luminosas, que para algo estaba el teléfono móvil). Muchas eran las leyendas que discurrían acerca de su persona, pero ninguna tan cierta como que era el mayor azote conocido de la delincuencia. Y ahora, por fin, después de décadas como lobo solitario, había decidido aceptar un cachorro que mamase de su sapiencia detectivesca.

-Perfecto, no hay moros en la costa.- dijo el detective tras sacar la cabeza por la abertura de la puerta. -Salgamos antes de que llegue alguien.
-Con el estruendo que has armado, no tardará mucho en llenarse esto de matones.
-Lo dudo. Con la música tan alta ahí fuera, es más fácil que vengan atraídos por el olor de tus calzoncillos que por el sonido de las balas.
-Gracias maestro.- dijo Sócrates con una mueca de asco. Su relación era así, un tira y afloja permanente. Pero Arnau le apreciaba y, secretamente, agradecía el gozar de su rejuvenecedora presencia tanto como el chico le idolatraba a él. -¿Pero a dónde vas? ¿Piensas salir por la puerta?
-Bueno, reconozco que alguna vez he intentado hacerlo por la pared, pero no te lo recomiendo, es difícil si no eres un ectoplasma.
-¡Ja, ja!- rió fingidamente el chico.- llámame raro si quieres, pero quizás fuese mejor evitar salir por donde nos pueden ver las personas que nos quieren matar.
-Bueno, en ése caso nos quedaría la opción de la ventana- repuso pacientemente Arnau- pero, examinándola de cerca, es obvio que un cuerpo adulto no entra por ella. Así que, o tienes ahí escondido un tarro de vaselina (y yo espero, dado que estoy solo en una habitación contigo, que la respuesta sea negativa), o debemos hacer lo más lógico en un caso como éste: es decir, salir por la puerta.
-Pero ¿y la gente de Helios? Si salimos por la puerta nos verán, y nos cerrarán el paso. Jamás saldríamos del bar.
-Chico ¿cómo piensas que he llegado yo hasta aquí? Sígueme y procura controlar tus esfínteres.

(…)

2 comentarios:

El Buzo dijo...

Muy bueno, pingüino. Muy gracioso. Sigue ahí.

Papá Pingüino dijo...

Gracias Buzo, se hace lo que se puede.

A ver cuando vuelves por el mundo bloguero. Se te echa de menos.