LA ELEGANCIA DEL PINGÜINO: Lo que sé de los Vampiros

jueves, 11 de junio de 2009

Lo que sé de los Vampiros



Me estoy leyendo Nocturna, el libro de vampiros de Guillermo del Toro y Chuck Hogan.

Una primera cuestión me viene a la cabeza irremediablemente: Si eres director de cine ¿Para qué escribes un libro que, lo mires por donde lo mires, acabará siendo una película? Y una segunda pregunta no menos importante: ¿Cómo se escribe una novela entre dos personas? Es más ¿Cómo se escribe entre dos personas si uno es escritor y el otro director? Algo falla.

La premisa con la que arranca Nocturna es atractiva (y deudora, obviamente, del Drácula de Stoker): Un avión aterriza en el JFK de Nueva York proveniente de Berlín. Cuando se dispone a desembarcar, se apagan todos los dispositivos electrónicos y pierde el contacto con la Torre de Control. Pasajeros y tripulación aparecen muertos, pero no se puede identificar la causa: todos los cuerpos están inmóviles, carentes de signos de vida. ¿Ataque terrorista? ¿Virus contagioso? Un pequeño detalle: aparece un ataúd vacío con tierra del que no existe registro previo...

Hasta aquí, todo correcto. La cosa promete.

Como no podía ser de otra manera, su lectura es ágil, carente de florituras literarias, cargada de un buen puñados de personajes interesantes y, aunque no llega a ser adictiva (como sí lo son otros best-sellers), entretiene. El problema -a mi entender- nace (Y ATENCIÓN, PORQUE LAS SIGUIENTES LÍNEAS SON UN PEDAZO DE SPOILER DEL QUE NO ME HAGO RESPONSABLE) en que se nos presenta el vampirismo como una enfermedad, un mal que crea un parásito en el cuerpo humano (y en todo animal) que lo convierte en una especie de zombie sediento de sangre, y que provoca el nacimiento en los infectados de un aguijón punzante debajo de la lengua.

SACRILEGIO. ¿Un aguijón? ¡¡Por Dios!! ¿Dónde están los colmillos?

Yo, que soy de la escuela vampírica romántica (Stoker, Polidori, Rice, La Fanu ...) no puedo sino horrorizarme ante tamaña desfachatez respecto al mito del Vampiro. Una cosa es que se haga como Richard Matheson (Soy Leyenda) y se revise el vampirismo bajo un prisma científico, y otra muy distinta que se acabe de golpe y porrazo con la elegante figura del chupasangres convirtiéndolo en un mosquito humanoide. Ya no digo que Del Toro y Hogan tengan que describir a los vampiros modernos como aristórcratas con levitas de seda y miradas hipnóticas que hagan caérseles las bragas a bonitas damiselas embotadas en imposibles corsés decimonónicos, pero un poco de respeto por el canon clásico del no-muerto es lo mínimo que se puede pedir. Porque un vampiro sin colmillos no es un vampiro, y si a eso le añades un aguijón, la cosa se parece más a La Abeja Malla que a Nosferatu. Y no puede ser.

De todos modos la historia está entretenida, aunque ya me imagino cómo acabará: usando un spray repelente de mosquitos. Adiós al glamour.

9 comentarios:

Tu Ñu de la Planta de Arriba dijo...

¿Estas seguro de que así sera el final?Yo, que no he leido ni una línea del libro(con esa portada nada bueno se puede esperar). Creo que el final es el siguiente(agárrate)


ES UNA SECTA


Mujajaja

Papá Pingüino dijo...

Por supuesto que es una secta (de mosquitos...).

akasha dijo...

muy de acuerdo contigo papá pingüi,SACRILEGIO!!!son mosquitos mutantes menuda mierda... donde esten unos buenos caninos....

Papá Pingüino dijo...

Akasha, tu nombre te delata.
Yes de les míes ;)

akasha dijo...

juas juas... pero sabes quien soy???

Papá Pingüino dijo...

Sí, la dueña de Wanda.

:)

mirinda dijo...

jejeje pa k no te kejes aki ando vosotros dos tais fatal jejje pero aparte d eso me gusta tu pagina se te dan bien lo monologos yo creo k podias mandarlo al club d la comedia y sino ya sabes dedicate a escribir

Shemayt dijo...

Pues donde esté un vampiro con levita de seda, como tú dices...

Papá Pingüino dijo...

Gracias Mirinda, ya sabes que si algo soy yo es graciosu. GrAciosu y simpáticu, guapu, elegante (por supuesto)...

Gracias Shemayt, sabía que podría contar con tu coherencia yh buen gusto.