LA ELEGANCIA DEL PINGÜINO: El palito me dice que nos mantendremos

domingo, 26 de abril de 2009

El palito me dice que nos mantendremos

Hablaba antes con mi primo (vía Facebook) acerca del partido del Sporting de esta tarde, cuando me paré a pensar lo realmente extraños que son algunos comportamientos supersticiosos que tenemos los seguidores de fútbol. Es raro cómo somos capaces de sugestionarnos hasta el punto de creer que un mero acto sin importancia va a acabar influyendo en el resultado de un partido (o una liga).

Cuando eramos pequeños estaba la prueba (infalible) del palito de las pipas, que si acertabas el color de su interior te predecía que tu equipo ganaría la Liga o no descendería, dependiendo de las circunstancias. Estaba muy bien también lo de encestar una pelotita de albal en una papelera (prueba que yo sigo utilizando hoy en día): si lo metías ganabas la Champions; si el resultado no te agradaba te decías que "al mejor de tres", porque había que darle otra oportunidad al destino.

Mucha gente considera que este tipo de cosas son meras estupideces y que lo importante para ganar un partido es que tu equipo meta más goles que el rival. Ilusos. Lo que no saben es que existen muchos ejemplos que demuestran que estos simples actos de andar por casa pueden hacer a un equipo campeón.

Hace tres años, en las estrellas estaba escrito que el Barcelona ganaría la Champions ya que la final se jugaba el día de mi cumpleaños. La profecía estaba clara. Pues bien, cuando a mitad de la primera parte se adelantó en el marcador el Arsenal, yo me encontraba comiendo una napolitana de jamón y queso. Pese a que los astros habían dejado claro que ganaríamos, reconozco que me entró el canguelo por todo el cuerpo y relacioné el pequeño traspiés del marcador con mi acto inocente. Así pues, y como haría toda persona coherente, no volví a tocar una napolitana en lo que quedaba de partido (bueno, hasta el descanso, que había hambre). Al final ganamos, claro, y algún despistado pensará que se debió al fútbol magnífico del Barça de Ronaldinho y compañía; pero nada más lejos de la realidad, esa noche se levantó la Copa de Europa gracias a que era mi cumple y que yo no había vuelto a comer nada desde el gol londinense.

Otro claro ejemplo de la importancia de estos pequeños detalles que escriben el devenir futbolístico, es el siguiente: hace unos años, cuando el Sporting casi sube a primera, yo me pasé toda la temporada con una insignia heredada de mi abuelo en el bolso interior del abrigo. Llegamos al último cuarto de la Liga como líderes indiscutibles, hasta que un aciago día, quién sabe porqué, decidí sacar la susodicha insignia del abrigo y dejarla en el escritorio. El descalabro del Sporting todo el mundo lo conoce. Inocentemente, intenté retomar la buena suerte volviendo a introducir el objeto portador de la dicha futbolera en mi abrigo, pero ya era demasiado tarde. El daño estaba hecho.

Casos como los que comento aquí hay muchos, que cada cual decida si Iker Jiménez debe actuar de oficio. Yo lo único que quiero es que el Sporting gane esta tarde y se salve, y si para lograrlo tengo que hacer el pino puente durante una hora para conseguir el equilibrio cósmico que permita a mi equipo ganar, lo haré. Eso sí, si los jugadores pusiesen un poco de su parte se lo agradecería.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bueno. Lo que pasa es que yo ahora no sé qué hacer. Estoy escuchándolo por la radio y van perdiendo. Si bajo al bar en el segundo tiempo ¿será bueno o malo? La angustia crece.

Shemayt dijo...

Unca se sabe. Yo puedo decir que jamás he visto perder a la Selección (increíble pero cierto). Claro que no me gusta el fútbol... Pero el año pasado me dio por ver la Eurocopa y ya ves!
En resumen: la Selección nunca ha perdido un partido si yo estaba al otro lado de la pantalla. Pero es que me gusta taaaan poco el fútbol!

Papa Pingüino dijo...

Anónimo, espero que no hayas bajado a ver el partido. La angustia hubiese seguido presente, o incluso crecido, y además te habrías gastado unos euros.

Yo ni ví el partido, por si cambiando mi dinámica cambiaba la dinámica del equipo, ya sabes, el efecto mariposa y esas cosas...pero ná.

Sigo creyendo en el Sporting, la cuestión es si el Sporting cree en sí mismo.

Shemayt, a ver si empiezas a visionar partidos del Sporting...

yo dijo...

No me cansaré nunca de recordarte que la clave esta en "El Secreto". Déjate de tanto Sherlock Holmes y ponte de inmediato a leerlo. Tu vida cambiará por completo y todo será gracias a mi.
Ganará el Sporting, nos tocará el Euromillón, sacarás el carnet a la primera.....esas pequeñas cosas que nos hacen creer en que la felicidad existe.